El próximo sábado 17 de junio la Orquesta Sinfónica, Coro y Escolanía JMJ estrenará en Madrid una sinfonía de la que soy coautor. La mayoría de las sinfonías que existen son de un solo autor, debido a la complejidad que supone darle coherencia a una obra tan extensa y con tanta instrumentación. Pero la sinfonía que presentaremos este sábado es un caso particular. En su concepción hemos trabajado tres músicos. Yo propuse el concepto, la temática de fondo, la estructura principal y las letras. Además aporté dos temas musicales después orquestados/rehechos por los otros dos compositores, el ruso Kuzma Bodrov y el español Carlos Criado, que se han encargado principalmente de la creación y orquestación de la sinfonía. 

La sinfonía se llama Sinfonía de la Vida y está dedicada al profesor Jerôme Lejeune, quién fue el descubridor de la característica genética de la trisomía 21, cuya fundación nos realizó el encargo. 

Una vez realizados los textos, los autores se dividieron los 5 movimientos de la Sinfonía. Kuzma se encargó del I, III y V, y Carlos del II y el IV. El I movimiento está basado en un tema mío tratado por Bodrov magistralmente y al final del segundo está insertada una pieza musical también mía orquestada por Criado. Así, con los roles y espacios de cada uno claros, todo es siempre más fácil. 

Debo reconocer, que cuando la escuché por primera vez entera, quedé absolutamente sorprendido de un resultado tan coherente y tan contrastante al mismo tiempo.  

Algo que también me llama mucho la atención, es que entre las personas que han escuchado el resultado no existe consenso sobre cuál es el movimiento que más les ha gustado. A unos les gusta más el segundo, a otros más el tercero, a otros más el cuarto y a otros más el quinto… Lo bonito es ver cómo tiene una llegada y un impacto en el público en general. Esto quizá sea fruto precisamente de la diversidad de sus compositores, que encaja en un sentido o en otro con la diversidad del público. 

La cuestión que me interesa es la siguiente: ¿cómo es posible conjuntar talentos creativos diversos con éxito? 

La experiencia con esta sinfonía me ha demostrado que hay dos claves principales: 

1- Sentido de pertenencia y de misión común.  

2- Total confianza y apertura hacia lo que el otro aporta. 

Quizá lo más interesante es el sentido de pertenencia y la misión compartida. En este caso existían dos elementos principales que todos compartíamos. El primero, un sentido del arte y de la música con vocación de universalidad y trascendencia: es decir que a través de nuestra música siempre buscamos llegar a nuestro público elevándolo hacia el misterio de la belleza universal. Cada compositor desde su estética y técnica, pero todos con un mismo fin. 

El segundo, la afirmación conceptual de la propia sinfonía, que se adentra en la descripción del desarrollo de la vida humana y en la pregunta por el origen de la dignidad humana, compartida esencialmente por todos. 

Respecto a la confianza pondré un ejemplo: Kuzma Bodrov es hoy por hoy uno de los jóvenes compositores más laureados de Rusia. A pesar de tener encargos de los más importantes mecenas del mundo, no ha dudado nunca en atender con verdadero compromiso nuestros encargos. El último movimiento de la sinfonía es probablemente el más profundo y exigente de todos. Recuerdo que cuando Kuzma nos lo presentó al piano, en un principio quedamos un poco perplejos, porque era muy difícil de entender escuchándolo solo al piano. Me explico: era una música concebida para orquesta y coro, y los matices tímbricos de la orquesta dan un color totalmente distinto al que puede dar un piano. Era una apuesta realmente arriesgada, porque sin entender cómo iba a sonar, teníamos que confiar en que ese último movimiento, absolutamente clave para un final sobrecogedor de la sinfonía, iba a sonar bien. Y así lo hicimos.  

El resultado final, una vez grabada la sinfonía con la orquesta, coro y Escolanía JMJ junto al Orfeón Donostiarra, fue absolutamente sorprendente y hoy por hoy ese movimiento es para mí el más impactante.  

Por último, como condición necesaria, además de los conocimientos y competencias propias de la profesión, para una buena colaboración creativa es totalmente necesaria la humildad por parte de cada uno de los miembros del equipo.  

Por tanto: competencias de los miembros del equipo, roles claros, misión compartida, sentido de pertenencia, confianza mutua y humildad, son garantía de éxito. 

Es posible que alguno piense que es casi un milagro que todas estas condiciones se den. Eso mismo pienso yo. Por eso estoy seguro de que este estreno en Madrid será algo muy especial. 

Para el que quiera comprobarlo en vivo, allí estaremos este próximo sábado 17 de junio en el Auditorio Nacional de Música de Madrid, a partir de las 22:30 horas en un concierto a beneficio de Manos Unidas, cuyos beneficios ayudarán a paliar la situación de emergencia que se está viviendo por la sequía en Turkana, al norte de Kenia. 

¡Allí os esperamos! 

Entradas en: http://www.entradasinaem.es/FichaEspectaculo.aspx?id=5&idEspectaculo=1416